Coyuntura internacional

Tensiones geopolíticas y meteorología extrema causan disrupciones en el mercado

Alerta en la despensa global. Las tensiones internacionales, sumadas a los estragos del calor extremo de este verano, amenazan con provocar una turbulencia alimentaria a gran escala.

Los precios mundiales de los alimentos aumentaron en agosto hasta el nivel más elevado desde finales del 2022. El índice de precios de productos alimentarios básicos de las Naciones Unidas que publica la FAO subió un 1,9% respecto a julio, encabezado por los cereales, el azúcar y los lácteos.

Azúcar, trigo y maíz son los productos más afectados por las subidas en el mes de agosto

El agravamiento de los conflictos geopolíticos en el golfo Pérsico –zona clave para las exportaciones de fertilizantes que suelen transitar por el estrecho de Ormuz– y en el mar Negro, el granero de Europa, está haciendo mella en la producción. En particular, las hostilidades en la costa de Ucrania se han intensificado desde mediados de julio y los agricultores ucranianos luchan por exportar grano. Al mismo tiempo, se desvanecen las esperanzas de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.

Como si no fuera suficiente, las condiciones meteorológicas extremas de este verano, con altas temperaturas y escasas lluvias, han afectado a los cultivos y profundizado la preocupación por los suministros procedentes de las principales regiones productoras. Además, desde hace tiempo los agricultores ya están golpeados por el encarecimiento de los insumos, fruto de la escalada de los precios de la energía. Un impacto que ya se cobra víctimas sobre el terreno: en el municipio mexicano de Tapachula, clave en la producción de café y plátano, unos 10.000 campesinos aseguran estar al borde de la quiebra tras sufrir las sequías de agosto.

Los cambios en los precios pueden tardar en llegar a los supermercados

Las malas cosechas en Europa, tras una sucesión de olas de calor, podrían dejar al continente más dependiente de las importaciones, intensificando potencialmente la competencia por asegurarse los suministros, lo que se refleja en los precios cada vez más altos. La amenaza del fenómeno de el Niño , este año inusualmente potente, hace que los riesgos meteorológicos no vayan a desaparecer pronto, manteniendo vulnerables a los mercados alimentarios mundiales ante otro choque inflacionista.

El índice de la FAO sigue los productos alimentarios comercializados internacionalmente, por lo que los cambios de precios pueden tardar en llegar a los estantes de los supermercados. Pero todos los productos básicos monitorizados en el índice subieron en agosto, liderados por un salto del 11,9% en el azúcar y un avance del 2,6% en el trigo, que se sitúa un 15% por encima de su nivel de hace un año. El índice spot de agricultura de Bloomberg, que sigue 10 productos principales, subió más de un 13% en agosto, su mayor avance desde julio del 2012. Los futuros de trigo y maíz han alcanzado máximos de varios años.

Es la tormenta perfecta: clima adverso y rotura de las cadenas de suministro

“Los choques climáticos, las tensiones geopolíticas y las perturbaciones logísticas en el comercio se combinan, reduciendo las previsiones de suministro”, advierte en un comunicado el economista jefe de la FAO, Máximo Torero. “El comercio abierto y la seguridad de los flujos son centrales para la estabilidad de los precios”, añade. Pero ambas cosas en estos momentos están en entredicho.

También están surgiendo otras señales de alerta, como el descenso de la oferta. La FAO redujo su estimación de producción mundial de cereales para 2026 a 2.980 millones de toneladas, lo que marca la mayor caída interanual desde 2018. La agencia recortó su previsión para el maíz y arroz, aunque la proyección para la cosecha total seguiría siendo la segunda más grande registrada.

Excepcion, la carne de vacuno

Casi todos los demás indicadores, desde el pollo hasta el arroz, pasando por el aceite de palma, también están al alza en agosto. Excepción notable: la carne de vacuno, cuyos precios retrocedieron debido a una mayor competencia entre productores australianos y brasileños en los mercados mundiales, tras el establecimiento por parte de China de cuotas de importación.

“El aumento de los precios de los alimentos afecta especialmente a los consumidores de los mercados emergentes, pero los shocks compartidos en las materias primas podrían tener implicaciones imprevistas para la inflación en todo el mundo”, comentaban en una nota titulada Cómo se transmite la inflación alimentaria los analistas de DWS. “Allí donde los alimentos representan una parte importante de la cesta, el aumento de los precios tiene un mayor impacto sobre las rentas reales y la inflación general”, añaden.

Los alimentos y las bebidas no alcohólicas consumidos en el hogar representan algo más del 8% de la cesta de precios al consumo de Estados Unidos, frente a algo más del 15% en la eurozona y porcentajes considerablemente superiores en muchos mercados emergentes. Ellos son los que más lo notarán.