La capital española acogió este miércoles una de las movilizaciones más numerosas de la jornada: más de 50.000 personas, según cifras del gobierno, se concentraron en Madrid con la presencia de Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (PP). Los asistentes pedían la dimisión de Pedro Sánchez por la forma en que su Ejecutivo ha respondido a la crisis migratoria en Ceuta, el enclave español en el norte de África.

"Una ciudad de España ha sido invadida, ocupada y, lamentablemente, esto ha ocurrido con el conocimiento del gobierno de España", afirmó Feijóo ante la multitud. Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox, acusó a Sánchez de actuar "al servicio del régimen marroquí, como un lacayo".

Una crisis sin precedentes en la frontera

Los cruces masivos de los días 30 y 31 de julio marcaron un punto de inflexión. Al menos 72.000 migrantes entraron desde Marruecos hacia Ceuta en esas 48 horas. Aunque la mayoría ha regresado, unas 5.000 personas siguen en campamentos improvisados o repartidas por calles y playas de la ciudad autónoma.

La situación ha generado tensiones cotidianas en Ceuta y ha derivado en una crisis política para Sánchez. Los vecinos se manifiestan casi a diario, reclamando que los migrantes sean devueltos a sus países de origen o redistribuidos por el resto de España.

Protestas coordinadas desde la oposición

Las convocatorias de este miércoles partieron de ayuntamientos repartidos por todo el país donde gobiernan o tienen una fuerte presencia el PP y Vox. No fue un episodio aislado: la oposición acusa al gobierno de abandonar a los habitantes de Ceuta, mientras el Ejecutivo sostiene que los partidos de derecha están haciendo un uso político de la crisis migratoria.

En la propia Ceuta, miles de participantes coreaban: "Ceuta no está en venta, hay que defender Ceuta". David Hernandez, profesor de 45 años, resumió el malestar local en declaraciones a Reuters: "La respuesta ha sido inadecuada, tardía y, para colmo, ha supuesto un incumplimiento total del deber por parte del gobierno". Añadió: "No podemos ser ciudadanos de segunda clase, y nuestra frontera no debe ser ignorada".

El informe policial que aumenta la presión

La tensión sobre Sánchez se ha intensificado tras la difusión en medios españoles de un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional. El documento apunta a la implicación de gendarmes marroquíes en los cruces y señala que el despliegue policial marroquí en torno a la frontera "era claramente menor de lo habitual". También recoge testimonios de migrantes que hablaban de una "actitud pasiva" durante los pasos. No obstante, no acusó categóricamente a Marruecos de estar detrás de la afluencia.

El informe llegó apenas unos días después de que Sánchez insistiera en que Marruecos no era responsable de los cruces. El presidente del gobierno ha atribuido los pasos fronterizos a las redes de tráfico de personas y a la desinformación difundida en internet, que habrían alentado a miles de personas a cruzar la frontera. Las fuerzas de seguridad marroquíes, según el informe policial, mostraron una "permisividad total" durante la afluencia sin precedentes de migrantes.

Versiones cruzadas entre Madrid y Rabat

Marruecos ha negado haber organizado o participado en los cruces masivos. A la vez, mantiene una antigua reivindicación sobre Ceuta y la ciudad autónoma vecina de Melilla, un punto de fricción histórico en las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Desinformación y redes sociales

En agosto proliferaron publicaciones en redes que presentaban la valla fronteriza entre Marruecos y Ceuta como segura y de fácil acceso. El contraste es demoledor: según cifras del alcalde, al menos 100 personas murieron al intentar nadar alrededor de la valla.

El sitio de verificación de datos Maldita indicó que, antes del 30 de julio —cuando comenzó la llegada masiva de migrantes—, circularon en redes sociales marroquíes mensajes que alentaban a las personas a intentar cruzar la frontera tras una sentencia emitida en junio por el Tribunal Supremo de España.